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Fernando Manuel de Bilbao. Un soleano del Barroco sevillano.

En este artículo, escrito por N. H. D. Ramón Cañozares Japón, pueden conocer la historia de D. Fernando Manuel de Bilbao, reconocido como el soleano más importante e influyente de la Hermandad en el Barroco.

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PROCESIÓN DE SU DIVINA MAJESTAD

En la Festividad de la Ascensión del Señor ha tenido lugar la procesión de Su Divina Majestad por las calles de la feligrasía de San Lorenzo.

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Las primeras reglas de la Hermandad Sacramental de San Lorenzo de Sevilla

Seguimos conociendo la historia de nuestra Hermandad de la mano de nuestro archivero, N. H. D. Ramón Cañizares Japón. En este artículo, publicado en 2011 en el Boletín de las Cofradías de Sevilla, pueden conocer más información sobre las primeras reglas de la Hermandad Sacramental, datadas en el año 1558.

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FORMACIÓN DEL MES DE ABRIL

21. 04. 14

En este mes de abril nuestro tema formativo será el actual tiempo litúrgico que la iglesia celebra en estos días, LA PASCUA. Es el tiempo más fuerte de todo el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas hasta Pentecostés (venida del Espíritu Santo), que este año será el 23 de mayo.

 

1.- LA PASCUA Y SUS SÍMBOLOS:

El sentido: El tiempo de Pascua es el más importante de todos los tiempos litúrgicos, puesto que celebramos el centro de nuestra fe cristiana, que es la muerte y resurrección de Jesús. Tal como nos dice el número 22 de las Normas sobre el calendario: “Los cincuenta días que van desde el domingo de Resurrección hasta el domingo de Pentecostés han de ser celebrados con alegría y exultación como si se tratase de un solo y único día festivo, más aún, como ‘un gran domingo’”.

De hecho, la Pascua es la fiesta más antigua que la Iglesia celebra, puesto que empezó a celebrarse el mismo día de la resurrección de Jesús, el domingo. Así pues, domingo tras domingo, la comunidad cristiana celebraba la resurrección de Jesús. Siglos más tarde se empezará a celebrar la solemnidad de la Natividad del Señor (siglo IV) y así se irán constituyendo los tiempos litúrgicos, teniendo como centro de todo el año la solemnidad de la Pascua.

El desarrollo: El tiempo de Pascua tiene su inicio en la noche santísima de la Vigilia Pascual, que ya se considera domingo. El mismo domingo, ya de día, celebramos el domingo de Pascua y, a partir de aquí, se suceden cinco domingos más, denominados segundo, tercero, cuarto, quinto y sexto. El jueves siguiente al domingo sexto de Pascua se celebraba la fiesta de la Ascensión del Señor, trasladada al domingo porque el jueves no es día festivo; antes el domingo siguiente a la Ascensión en jueves se celebraba el domingo séptimo de Pascua. Finalmente, el domingo siguiente al domingo de la Ascensión celebramos la solemnidad de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo y, con ella, termina el tiempo litúrgico de Pascua.

Además hay unos elementos externos que deben tenerse en cuenta en este tiempo litúrgico de Pascua: en primer lugar, la presencia del cirio pascual, entronizado la noche santísima de la Vigilia Pascual, con el fuego nuevo bendecido. El cirio pascual es el signo de la luz de Cristo, muerto y resucitado. Otro elemento importante es la presencia de flores y luces, así como el color blanco de los ornamentos, que simbolizan la luz de la nueva vida que Cristo nos ha inaugurado con su muerte y su resurrección.

En la vida cristiana: La Pascua debe tener en nosotros una repercusión para nuestra vida cristiana. Celebramos que la vida ha vencido a la muerte, que todo renace, que florece nueva vida, la nueva vida que Jesús nos da. Y esto debe notarse en nuestra vida, viviéndola con alegría, renovando nuestro compromiso bautismal, creciendo en la fe, en la esperanza y en la caridad cristiana, a pesar de las dificultades y los problemas que podamos tener.

Debemos tomar conciencia que somos un pueblo de salvados y redimidos y, en consecuencia, debemos anunciar esta vida nueva que Jesús nos da a nuestros hermanos y hermanas y a los que no conocen a Dios. Es, en definitiva, amar como Cristo nos ha amado, vivir la vida que Jesús nos ha enseñado, una vida de amor, de paz, de perdón…

IMAGEN DE AGUSTIN DE LA TORRE

Ilustración de Agustín de la Torre

2.- EL CIRIO PASCUAL:

Es el símbolo más destacado del Tiempo Pascual. Se enciende en la vigilia Pascual como símbolo de cristo – Luz. Estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. Una vez concluido el tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente en el bautisterio. El Cirio Pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.

cirio

3.- REZO DEL REGINA COELI O REINA DEL CIELO: Durante el tiempo Pascual (desde la Resurrección del Señor hasta el día de Pentecostés) se sustituye el rezo del Ángelus por la antífona "Regina Coeli".

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Regina coeli cantado en latin:

4.- 10 CONSEJOS PARA UNA PASCUA FELIZ:

5.- PARA PROFUNDIZAR UN POCO MÁS: https://pastoralsj.org/index.php?option=com_flexicontent&view=item&cid=9&id=1323&Itemid=117

6.- ORACIÓN “ADSUMUS”: Este mes celebraremos el día 26 la festividad de San Isidoro de Sevilla, recemos esta oración compuesta por este Santo para invocar al Espíritu Santo y que nos asista en nuestros trabajos.

Oración «Adsumus» de san Isidoro de Sevilla

Aquí estamos, Señor Espíritu Santo.

Aquí estamos, frenados por la inercia del pecado,
pero reunidos especialmente en tu Nombre.
Ven a nosotros y permanece con nosotros.

Dígnate penetrar en nuestro interior.
Enséñanos lo que hemos de hacer,
por dónde debemos caminar,
y muéstranos lo que debemos practicar
para que, con Tu ayuda, sepamos agradarte en todo.

Sé Tú el único inspirador y realizador de nuestras decisiones,
Tú, el único que, con Dios Padre y su Hijo,
posees un nombre glorioso,
no permitas que quebrantemos la justicia,
Tú, que amas la suprema equidad:
que la ignorancia no nos arrastre al desacierto;
que el favoritismo no nos doblegue;
que no nos corrompa la acepción de personas o de cargos.

Por el contrario, únenos eficazmente a Ti,
sólo con el don de tu Gracia,
para que seamos UNO en Ti,
y en nada nos desviemos de la verdad.

Y, lo mismo que estamos reunidos en Tu Nombre, así también,
mantengamos en todo la justicia,
moderados por la piedad,
para que, hoy, nuestras opiniones en nada se aparten de Ti,
y, en el futuro, obrando rectamente,
consigamos los premios eternos.

Amén.

V/ Santa María

R/ Ruega por nosotros